
Descripción: Es un vinagre balsámico de Módena RESERVA, de gran pureza y calidad, con alto contenido en mosto de uva de las variedades Trebbiano y Lambrusco. El paso por diferentes tipos de botas, completan su bouquet con perfume a madera, que lo hacen apto para platos ligeros y ensaladas, al mismo tiempo que para platos con más personalidad, como recetas a base de carne. Densidad del producto 1,25. Acidez 6% Debido a su buen envejecimiento (densidad 1,25) y a la acidez del 6%, característica de este tipo de vinagres, las notas ácidas están totalmente equilibradas con las notas dulces. Por lo tanto, este producto es un todo terreno, indicado como condimento en ensaladas y a la vez, como ingrediente en cocina, para recetas sustanciosas que necesiten un vinagre con densidad, cuerpo y sabor. Condimento ideal para carne a la parrilla y postres. Se presenta en una botella estrecha y alta "Opera", sin boquilla aplicadora específica. Conservación Este producto no tiene caducidad. La conservación es a temperatura ambiente. Historia del Vinagre Balsámico de Módena Para encontrar el origen del Vinagre Balsámico de Módena hay que retroceder hasta la época romana, cuando el mosto de uva cocido de nombre “sapa” o “defrutum” se usaba en cocina como edulcorante en sustitución de la miel. Durante la Edad Media el gusto por el sabor ácido cobró protagonismo, y el mosto cocido y dulce se reinventó convirtiéndose en vinagre. El Renacimiento fue época de grandes cambios, que provocaron un elevado interés por el gusto agridulce, y el vinagre de Módena se transformó en un condimento refinado y costoso, que suavizaba los platos de las cortes de toda Europa, con sus notas agrias y dulces. A mitad del siglo XVI ya existían en Módena y Ferrara cuatro vinagres distintos con tipología agridulce, aunque no fue hasta 1598 cuando se obtuvieron los vinagres similares a los “balsámicos” de hoy día. En 1747 nace la palabra “balsámico” documentada el los textos de las Cortes Italianas, en Módena. El término balsámico hace referencia a una sustancia aromática y olorosa, en grado pues de producir alivio y bienestar hasta atenuar dolores. El famoso compositor Gioacchino Rossini, escribió en 1832 a su amigo Angelo Catelani, que el vinagre que había recibido era “ciertamente dotado de experimentada eficacia refrescante y balsámica”.