Marzo de 2020. En la suave marea de la costa de Normandía, las repercusiones de una ola epidémica global trastornan las vidas de Pauline y Romain.
Estos dos epicúreos, apasionados por las "cosas buenas", trabajaban en la organización de eventos y en su tiempo libre jugaban a ser alquimistas, imaginando recetas de rones infusionados que disfrutaban con sus seres queridos.
Para combatir la pandemia, los confinamientos se suceden unos a otros y se parecen entre sí, socavando la esencia misma del ser humano, este animal social.
A medida que el tejido económico se desmorona y los lugares de encuentro y convivencia cierran sus puertas, Pauline y Romain tienen una revelación: si ya no pueden salir, ¡ahogarán la oscuridad del mundo en sus elixires afrutados y licorosos!
¡No tienen ni idea de que esta amarga broma cambiará el rumbo de sus vidas y las de muchos amantes del ron!
El 31 de diciembre de 2020, al amanecer de un nuevo año lleno de dudas,
las ideas de recetas vuelan, todos se contagian del espíritu y, en el entusiasmo familiar, los enamorados se lanzan al 2021 con sus proyectos en un paracaídas dorado.
¡Los oráculos han hablado!
Nacen los arreglos de CABRAKÁN y traen un destello de esperanza color miel a un cielo tormentoso.
Será un ron con excelentes cualidades aromáticas, olfativas y gustativas. Y no solo deleitará el paladar, sino que además se adherirá a un código de conducta eco-responsable.
Trascendidas por esta predicción de los dioses, Pauline y Romain se embarcan de lleno en un diseño completamente artesanal. En su búsqueda de la perfección, se asociaron con Domaine de Bellevue en la isla de Marie-Galante en Guadalupe,
una destilería con numerosos premios y, hasta la fecha, la única finca eco-positiva del mundo.
Las frutas se seleccionan cuidadosamente por su frescura y madurez.
Si pueden obtener sus suministros en Normandía, ¡optarán por la cadena de suministro corta!
Los jóvenes emprendedores imaginan y desarrollan sus recetas completamente a mano, desde el corte de la fruta hasta el embotellado. En el fondo saben que nada puede interponerse entre su sed de compartir y la sed de evasión y deleite del resto del mundo.
Desde entonces, desde la campiña normanda hasta las costas azotadas por las olas, se puede oír el susurro de una revolución culinaria… como un aliento divino de renovación…Estamos hablando de Pauline y Romain, los amantes del ron…