Mi nombre es Carole, creadora de la marca Trésor d'Oracle, una marca de joyería nacida de un camino de vida, de una oleada del corazón y de una profunda fascinación por las piedras naturales.
Mi historia comienza en Marsella, donde crecí, rodeada de luz, colores y una sensibilidad ya muy fuerte hacia la belleza y el simbolismo.
En 2006 decidí dejar la ciudad e instalarme en un pequeño pueblo de las Cevenas, un lugar más apacible, más natural, más acorde con lo que buscaba mi alma.
Luego, en 2010, el nacimiento de mi hijo Paul lo cambió todo. Este momento fue un verdadero punto de inflexión: una llamada interior a crear, a realizarme de otra manera, a transmitir algo cálido, vibrante y verdadero.
Fue en ese momento cuando sentí el impulso de embarcarme en la aventura empresarial.
Siempre me han fascinado las piedras naturales. Su belleza, su energía, su historia... Y el trabajo manual siempre ha sido mi manera de expresarme, de darle vida a lo que siento. Así que la creación se convirtió en una elección obvia. Un espacio donde mis manos, mis emociones y mi intuición pudieran unirse. Un espacio donde poder crear tesoros llenos de significado, delicadeza e intención.
Trésor d'Oracle es el anagrama perfecto de mi apellido de soltera y mi nombre de pila. Un nombre que surgió de forma natural, como si todo ya estuviera escrito. Un nombre que conecta mis raíces con lo que creo hoy.
En mi taller boutique de Cévennes, creo cada pieza a mano, con paciencia, cuidado e intención. Elijo cada piedra por su vibración, su suavidad y su belleza. Cada pieza de joyería está diseñada para acompañar, tranquilizar, proteger, calmar o alegrar la vida cotidiana de quien la lleva.
Trésor d'Oracle es más que una marca de joyería. Es el deseo de ofrecer a cada mujer una pieza de joyería que refleje su personalidad, que cuente una historia, que la ayude a reconectarse consigo misma.
Bienvenidos a mi mundo.
Bienvenidos a mis tesoros.