
Un portaaviones retro para viajar con estilo Con sus alas y mini hélices, nuestro avión Speedster es irresistible, ¿no crees? Incluso decoramos nuestro logo con alas para mantener el tema aéreo. Su cuerpo gris metálico y sus alas marrones le dan un encanto loco. Por supuesto que su hijo no va a despegar en este avión. Pero eso no es lo más importante, porque las mejores aventuras ocurren en su cerebro hirviente. ¿No hay nubes? No hay problema, hay cojines en alguna parte. ¿No hay pájaro? ¡Eso sin contar sus otros juguetes! Dejemos que la magia de la infancia actúe. Listo para el despegue con el avión Speedster Nuestro avión Speedster es adecuado para niños a partir de 1 año. No es cuestión de escatimar. Nuestro portabebés está equipado con 3 ruedas, dos delanteras y una trasera, para reforzar su estabilidad y darle un buen agarre en el asfalto de tu salón. Sus movimientos son silenciosos. El casco está hecho de metal para resistir los ataques de los niños pequeños. ¡Las horas de vuelo pasarán a toda velocidad a los mandos de su aeronave! Aprende a conducir para desarrollar tus habilidades motoras a través del juego A partir de 1 año, tu hijo comienza a ponerse de pie y a dar sus primeros pasos. Es hora de ofrecerle nuestro portaaviones Baghera. Cómodamente sentado en el asiento, con sus regordetas manitas agarrando el volante, tu pequeño sólo tendrá que empujar con sus piernas para emprender una aventura. Girando el volante y utilizando sus patitas, irá mejorando poco a poco su coordinación de movimientos y aprenderá a desplazarse sin dificultad. ¡Un regalo de nacimiento o cumpleaños fantástico! Nacimiento, cumpleaños, baby shower, sea cual sea la ocasión, el avión Speedster es una elección original. No más dolores de cabeza intentando encontrar LA idea correcta, está frente a ti. Puedes estar seguro: ¡nadie habrá pasado por lo mismo que tú! Si el bebé aún no ha llegado o es demasiado pequeño, nuestro portabebés es la decoración perfecta para la habitación de su bebé. Esperará pacientemente hasta que finalmente llegue el momento de poner en marcha su motor imaginario.